¿Cuándo se escribió el Evangelio de Lucas?

 Vamos a ocuparnos de la fecha de redacción del evangelio de Lucas.

        La  posición mayoritaria señala como fecha de composición los años del 70 al 80. Esta posición se fundamenta, principalmente, en un doble argumento:

         a.- Lucas utilizó en la redacción de su evangelio el texto de Marcos. Puesto que el evangelio de Marcos se compuso (según la opinión aún mayoritaria) entre el año 62 y el 70, el de Lucas ha de situarse ya en la década siguiente, entre el 70 y el 80.

         b.- El evangelio de Lucas es posterior a la destrucción del templo, que acaeció el año 70. El que el texto de Lucas sea posterior a la destrucción del templo lo extraen estos autores de los siguientes versículos:

         -Lc 19,43-44. Jesús llora sobre Jerusalén diciendo: “…Porque vendrán días sobre ti en que levantarán una valla tus enemigos contra ti, y te cercarán y te estrecharán por todas partes, y te arrasarán y estrellarán tus hijos en ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, en razón de no haber conocido el tiempo de tu visitación”.

         -Lc 21, 5: “De todo esto que contempláis, días vendrán en que no quede piedra sobre piedra, que no sea derruida”.

         -Lc 21, 20-22: “Y cuando viereis cercada de ejércitos a Jerusalén, entonces conoced que es llegado su asolamiento. Entonces los que estén en la Judea huyan a los montes, y los que estén en los campos no entren en ella; porque días de venganza son éstos, para que se cumpla lo que está escrito. ¡Ay de las mujeres que estén en cinta y de las que críen aquellos días! Porque vendrá gran necesidad sobre el país y cólera contra este pueblo, y caerán al filo de la espada, y serán llevados cautivos a todas las naciones, y Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que alcancen su plenitud los tiempos de los gentiles.

         La descripción de la destrucción del templo en Lucas presenta rasgos propios que la diferencian de la de Marcos (13,14) y de la de Mateo (24,15-16) y que, para este grupo mayoritario, sólo se explicarían si la misma se redactó después de la destrucción del año 70.

         Sin embargo, estos dos argumentos no son  decisivos.

         a’).- En primer lugar, y como ya hemos visto, existen muy buenas razones para sostener que el evangelio de Marcos se redactó entre el año 40 y  el 50, por lo que no existe ningún impedimento en situar  la redacción de Lucas entre el 50 y el 60.

         b’).- Y, en segundo lugar, de los versículos de Lucas que se han transcrito no puede deducirse de modo concluyente que su redacción sea posterior al año 70. En este sentido puede decirse lo siguiente:

         -Los versículos de Lucas transcritos tienen claros precedentes en textos del Antiguo Testamento referidos a la destrucción de Jerusalén. Por ejemplo, Zacarías 14,2: “Yo reuniré a todas las naciones para que ataquen Jerusalén. La ciudad será tomada, las casas saqueadas y las mujeres violadas. La mitad de la ciudad partirá al cautiverio…”. También Ezequiel,  capítulo 24 (anuncio asedio Jerusalén) o capítulo 33 (toma de la ciudad). Y Daniel 9,26-27: “…un príncipe que vendrá con su ejército destruirá la ciudad y el santuario- Su fin será un cataclismo y hasta el final de la guerra durarán los desastres anunciados (…) y pondrá sobre el ala del templo el ídolo abominable”.

         -Existen buenos argumentos para considerar que el relato sobre la predicción de la destrucción del templo de los sinópticos tienen como punto de referencia la destrucción de Nabucodonosor del 586 antes de Cristo. El contexto inmediato en el que surge el relato apocalíptico del capítulo 13 de Marcos y del 21 de Lucas es el intento de Calígula del año 40 de colocar una estatua imperial en el templo.

         -Todo apunta a que la predicción sobre la destrucción del templo se remonta al Jesús histórico. La predicción sobre esta predicción aparece tanto en Marcos como en el documento Q, que son con toda seguridad anteriores al año 70. No existe razón  para sostener que la recepción de dicha predicción efectuada por Lucas deba ser posterior al año 70.

         -Si Lucas hubiera sido escrito después de la destrucción del templo, lo lógico sería que el autor hiciera referencia expresa a dicha destrucción como prueba del cumplimiento de la profecía hecha por Jesús. El silencio en ese punto es una clara prueba de que en el momento de la redacción la profecía no se había cumplido. Se hace difícil aceptar que, de haber escrito el evangelio después de la destrucción del templo del año 70, Lucas haya desaprovechado un argumento apologético tan claro como el cumplimiento de la profecía. Esto es aún más incomprensible si se tiene en cuenta que Lucas acostumbra a mencionar el cumplimiento de las profecías cristianas para respaldar la autoridad del nuevo movimiento. Así sucede en Hechos 11,28 (“significó que un grande hambre vendría sobre toda la tierra, que en efecto sobrevino en el imperio de Claudio”). El que Lucas citara el cumplimiento de esta profecía y silenciara el cumplimiento de la relativa a la destrucción del templo efectuada por Jesús sólo puede explicarse por el hecho de que esta destrucción no se había producido todavía, por lo que la fecha de redacción ha de ser anterior al año 70.

         De este modo, cabe concluir que ni la utilización por Lucas del evangelio de Marcos ni la redacción lucana de los versículos relativos a la destrucción del templo pueden conducirnos a tener que datar este evangelio como posterior al año 70.

         ¿Cuál sería, entonces, la fecha de redacción del evangelio de Lucas?

         El evangelio de Lucas y los Hechos de los Apóstoles son dos partes de una misma obra. Además, los Hechos se  redactaron con posterioridad al evangelio. Nadie  pone en cuestión estas dos afirmaciones.

         Existen buenos motivos para sostener que los Hechos se terminaron de redactar a más tardar el año 62. Son dos los argumentos principales para efectuar dicha afirmación:

         a.- Los Hechos concluyen con la llegada de Pablo a Roma (año 62). No aparece mención alguna de su proceso ni de su martirio. Además, el poder romano es contemplado favorablemente, sin que se pueda presagiar una persecución futura. Esta circunstancia aboga claramente a considerar que en el momento de la redacción de los Hechos no se había producido todavía la muerte de Pablo. Esto supone una fecha anterior al año 64-65.

         b.- Los Hechos tampoco hacen referencia alguna al martirio y muerte de Santiago, el Hermano del Señor, que sabemos por Flavio Josefo que se produjo el año 62. Los relatos contenidos en los Hechos sobre la muerte de Esteban, la ejecución del otro Santiago, el encarcelamiento de Pedro y las dificultades de Pablo con las autoridades judías hacen extremadamente difícil justificar la omisión del episodio de la muerte de Santiago. Este episodio, que además se produjo en la ausencia transitoria del procurador romano, permitiría presentar a los judíos, y no a los romanos, como perseguidores el Evangelio. El silencio de Lucas sólo se explica si, al finalizar la redacción de los Hechos, el autor no conociera la muerte de Santiago. En definitiva, ello aboga por una redacción de Hechos anterior al año 62.

         Si la redacción de los Hechos es anterior al 62, de ello se sigue que la redacción del evangelio de Lucas ser ha de situar entre el año 50 y el 60. Esta fecha de redacción es coherente con la propuesta para Marcos (años 40-50).

         Una redacción del evangelio de Lucas en los años 50 resulta también coherente con la autoría que desde el siglo II se atribuye a este evangelio.

         Es a partir del año 150 cuando, en las primeras colecciones de los evangelios, aparece la inscripción “según Lucas” (“Kata Loukan” en griego) a la cabecera de este Evangelio. La autoría de Lucas aparece en el Canon Muratori y también en Ireneo (ambos del 180). Esta tradicional identificación del autor del tercer evangelio resulta coherente con el texto de los Hechos de los Apóstoles y con varios pasajes de las cartas de Pablo. En efecto:

         -Los versículos siguientes de los Hechos de los apóstoles aparecen escritos en primera persona del  plural (“nosotros”): 16,10-17; 20, 5-15; 21,1-18;; 27,1-28. Dicha forma de redacción sólo tiene sentido si el autor directamente protagonizó los hechos que se describen, acompañando al apóstol Pablo.

         -A partir de ello es posible identificar al autor de los Hechos como uno de los acompañantes de Pablo, citado por éste en sus cartas. En concreto:

                 -Colosenses 4,14: “Os saluda Lucas, el médico querido”.

                 -Filemón 24: “te saludan Epafras, mi compañero de cautiverio en Cristo Jesús, Marcos, Arístaco, Demas y Lucas, mis colaboradores”.

                 -2 Timoteo 4,11: “el único que está conmigo es Lucas”.

         -Y de este modo, nos encontramos con que surge ante nosotros la figura de Lucas como seguidor de Pablo en sus viajes durante el período 50-60, cuando debió escribir el evangelio y luego los Hechos.

         La datación del evangelio de Lucas en el período 50-60 permite también dar pleno sentido a las palabras de Pablo en la Segunda Carta a los Corintios, 8,18, cuando comunica a los de esta ciudad que junto con Tito “os enviamos al hermano cuyo renombre por la predicación del Evangelio se extiende por todas las Iglesias”. Esta personaje famoso en todas las iglesias por la predicación del Evangelio se identifica también por Pablo en que “fue además designado por sufragio de las Iglesias compañero nuestro de viaje al confiársenos esta limosna administrada por nosotros a gloria del mismo Señor”. Así, según Pablo, este colaborador había sido elegido por las Iglesias de Macedonia para que lo acompañara en su viaje a Jerusalén  para la entrega de la colecta que había recaudado. Este personaje no puede ser otro que Lucas. Precisamente en los Hechos de los apóstoles el retorno de  Pablo a Jerusalén, al final de su tercer viaje está narrado en primera persona. Luego el colaborador de Lucas citado en II Corintios 8,18 es Lucas, famoso por ser autor de un evangelio. Puesto que la segunda carta a los Corintios fue escrita entre el 54 y el 57, este texto constituye un testimonio de que el evangelio de Lucas estaba ya escrito en estos años.

         En definitiva, debe concluirse que el evangelio de Lucas fue escrito desde luego antes del año 62, probablemente a mediados de los 50 (53-57).